martes 23 de febrero de 2010
Escuelas
- Cuando seamos grandes te vas a casar conmigo.
- No.
- ¿Por qué no?
- Porque cuando seamos grandes me voy a olvidar de vos.
- Yo no voy a dejar que te olvides de mí.
- Es inevitable. Vivimos en Tierra del Fuego.
- ¿Eso que tiene que ver?
- Qué acá corre mucho viento.
- No entiendo.
- Que del viento nace el olvido… Dale, volvamos a clase que ya tocaron la campana.
Y así fue. El viento me borró suavemente de sus recuerdos. Pero mi olvido aun no puede derribar a esa niña patagónica de guardapolvo blanco y coletas simétricamente perfectas. Esa niña que con papelitos de ternura iluminó sexto grado.
El ventanal de mi oficina da al río, en esta ciudad nunca corre viento, quizás por eso no puedo dejarte ir. Amarte es esto que tengo. Este desván de la evocación, estas viejas catacumbas de la infancia que duermen en cajas amarillas, estas píldoras que ametrallan la noche, este esperpento que deja su silla para caer al suelo soñándose niño, feliz, en una escuelita del sur.
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de "Parajes Habituales"
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increíble...precioso
ResponderSuprimirte sigo
los primeros amores nunca se olvidan...
ResponderSuprimirlindo post...me hizo recordar amores pisados o como decis...los que el viento borro
Fehr
ResponderSuprimirCon lágrimas en los ojos te pregunto
que estas esperando?
precioso. Me has dado una buena idea, no te digo cual, pero la seguiré. je. Y esa niña Fher,¿Ya se casó? ¿No será que te sigue esperando? ¡búscala! y luego me cuentas.
ResponderSuprimirSaludos cordiales,
Hasta pronto un fuerte abrazo.
(suspiro largo)...
ResponderSuprimirYo viví mis primeros 10 años de vida en Tierra del Fuego.. Sí, el viento se parece un poco al olvido, pero todo depende de a quién acaricie..
Precioso y enternecedor diálogo. La imagen del adulto recordando lo sentido es sublime, me recordó a "Corazón iluminado" (mmm, estoy pensando si le acerté con el nombre, la de Babenco, trabaja Miguel Angel Solá, Norma Aleandro y demás..), con la diferencia que el río era el mar.
En fin, precioso relato, me movilizó muchas cuestiones.
Cariños!
Pero que ternurita, aquel amor adolescente que se hace inolvidable porque podrà correr mucho el viento, pero jamàs lograrà llvarse nuestros hermosos recuerdos.
ResponderSuprimirUn abrazote y ah me alegro que todo bien O.*
el viento te la devolverá.
ResponderSuprimirestoy segura.
:)
las patagonicas, siempre vamos y venimos con el viento. Yo he vuelto muchas veces.
mucha suerte.
Me gustó esa melancolía. Como yo no tuve amores de esos (como el primero), cuando se acerca el "desamor" adulto me aferro al vacío o a la metafísica. Lo tuyo, en cambio, es mágico...mucho mejor.
ResponderSuprimirBesos
Fher amigo sin palabras, que bueno que te sientas asi por lo visto las vacaciones te hicieron bien.
ResponderSuprimirDesde una habitacion en la joven Buenos Aires te dejo un fuerte abrazo
Aquellas pequeñas astillas que se encapsulan en el alma... Con los años se difumina aquel dolor; pero no se pierde la conciencia de que siguen estando allí.
ResponderSuprimirUn abrazo, Fher.
sonrio con los ojos llorosos... muy bueno como siempre.. saludos
ResponderSuprimir¿Qué seríamos sin esperanzas ni dudas?
ResponderSuprimirEste post, tremendamente fantástico, me ha dado mucho que pensar, y mucho que recordar.
Un abrazo.
John W.
Una ecuación en letras, que manifiesta lo que prevalece de uno mismo. Un placer leerte… siempre!!!
ResponderSuprimirMe hico recordar, yo también tuve dos trenzas.
ResponderSuprimirUn beso
Este post emana ternura, nostalgia, y bellos sentimientos. Envuelto en tus palabras mágicas, arrancan una sonrisa y una lágrima a la vez.
ResponderSuprimirUn saludo
Marian
Vayamos donde el viento, Fher.
ResponderSuprimirAsí podremos olvidarnos de quienes nos han olvidado.
Fher, si el relato se basa en tu realidad, te digo desde ya que la busques... te sorprenderás!
ResponderSuprimirHace muy poco, yo me puse a buscar a dos personas muy importantes para mi vida de mi adolescencia... y la experiencia fue increible: yo me creía que era la única que iba a recordar "cosas de entonces" pero me sorprendió saber que al menos uno de ellos recordaba "otras cosas" y aún hoy, después de décadas de años, él me preguntaba "¿por qué?"... ¡Increible la experiencia, de verdad!
Nos haces felices, sigue escribiendo.
Un fuerte abrazo.
pero que bonito escribes!
ResponderSuprimirsaludos!!
Fher, lo escrito genera esa sonrisa nostálgica junto con unas lágrimas tibias. No es tristeza, hay felicidad, tal vez ya no real, pero la existencia al fin, como un deseo o una esperanza de que eso existe…entre tanta cosa gris que nos altera diariamente y nos deja ciegos.
ResponderSuprimirUn abrazo!!
Yo fui mala con un niñito cuando era niña (6 años)por celosa. Es una de mis maldades que me remuerden por dentro, ja...y luego, hace unos tres años, lo vi en un autobús... desde luego no me atreví a hablarle; además parece que estudió música, iba repasando un libro de notas musicales. Qué cosas, jaja, también me parece que llegamos a hablar de casarnos.
ResponderSuprimirBesos.
Hola Fernando:
ResponderSuprimirQue lindo viaje a la infancia y a esos lugares.En ese tiempo de niñez esos eran problemas que nos traspasaban el alma.Gracias por evocarlos y volver a sentirnos niños otra vez.Saludos.
Fher " amigo" me alegro que mis textos te sirven de disparador.
ResponderSuprimirDesde una habitacion en la joven Buenos Aires te dejo un fuerte abrazo
Los vientos del ser son malos landrones: siempre regresan con lo que han quitado.
ResponderSuprimirA veces, no es tan bueno que lo hagan.
La inocencia de tus niños me han hecho lamentar mis años de soledad.
Sea buenas tus lunas, Fher.
Sabes Fher? el viento, me hace acordar siempre a Juan Rulfo. El viento que enloquece y trastorna el ánimo. Una historia en la que el viento está presente, como una constante, persistente (como en el sur) pocas veces es feliz. Abrazo.
ResponderSuprimirEsto me colmó de ternura...y me hizo acordar a una experiencia bastante parecida que viví hace muchísimos años...Si el viento se la llevó,entonces que el "no viento" te ayude a recuperarla.Saludos!
ResponderSuprimirFher que bonito! que lindo volver a recordar esos amores de niñez que son tan cándidos y llenos de luz, que fácil parece todo a esa edad, que bien lo contas, todos sentimos esa nostalgia a veces pero es cálido cuando se lo recuerda. Un gusto la lectura!
ResponderSuprimirBesos
Noe
La dulce inocencia de unas manos
ResponderSuprimircon tinta de sueños.
Beso
fher...
ResponderSuprimirde nuevo la ternura... dehojándose en los ojos del tiempo... esa cajita amarilla llena de sueños... cubierta de quien sabe que dulce inocencia... amor que nunca muere del todo... y el viento... manos del olvido...!
precioso!!!
hermosos días amigo querido!!!
beso!!!
Fher, quizás el viento patagónico, algo ladino, alguna vez, también la hizo recordar...
ResponderSuprimirSaludos
Gabriela
Qué hermoso!
ResponderSuprimirPor un momento me ví reflejada en esas palabras, me robaron una fantasía y dieron vuelo a mi imaginación.
No es cuestión de memoria.
ResponderSuprimirJamás será preciso recordar todo aquello que está grabado en piedra... aquello ante lo cual, sólo el viento se olvida de soplar...
Grande, como siempre.
Un abrazo, amigo.
Recordar amores...siempre es bueno.
ResponderSuprimirEs verdad que el viento es condicionante en el caracter de las personas, pero ¿Te comunicaste con ella?...A lo mejor estruvo mucho tiempo al resguardo y te sigue recordando...Aunque hay sentimientos que ni los huracanes se llevan...
Un beso
Adriana