martes 2 de febrero de 2010
Puertos
Una mujer de lejanías perfumadas desnuda la noche. La gangrena del viejo muelle se olvida por un rato de su enfermedad. Los pesqueros duermen bajo un firmamento de humedad cansada. Delicada y certera va desgajando mi oscuridad y la del puerto. No la conozco pero podría amarla. No sé su nombre y sin embargo la deseo en mi cama. Mi cara pasmada le roba una sonrisa. Deja el cielo a medio amanecer y se acerca.
- Hola.
- Hola.
- Estoy amaneciendo. ¿Me ayudás?
- Me encantaría, pero no sé cómo hacerlo.
- Es fácil. Yo te enseño.
Me toma la mano haciendo estallar los barcos encallados, quemándome la ropa, calcinando las estrellas. Mi cuerpo se descarna, el sol se nos viene encima, desde la luna llegan gritos de horror y la arena de todos los relojes enmudece.
Esa misma mañana una pareja que paseaba por el puerto reportó la aparición de un cuerpo carbonizado. Y al mar le llovió un perfume de mujer pero nadie lo notó, sólo los borrachos y los perros callejeros.
Volví. Luego de poco más de 15 días frente al mar (literalmente) regresé al borde de la cordillera de los Andes. En estos días no quise escribir, simplemente dejé que el mar me llenara de historias. Lo único que logré escribir fueron unos versos espontáneos e imprescindibles. No sé si el experimento dará resultado. Por ahora esto es lo que hay.
Prometo que en estos días pasaré a viasitarlos y trataré de retomar el ritmo "bloggero". Por temas de trabajo tal vez no pueda visitarlos a todos ya mismo pero sepan que los leo y los recuerdo.
Besos y abrazos.
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de "Parajes Habituales"
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Hola Fher, yo me encanto leyéndote, vine primera, No entendí muy bien tu relato, pero es que a mi me cuesta a veces entender. Y no dejo una comentario diferente, porque me puedo equivocar y luego resulta peor. Mejor digo que no lo entendí muy bien. Me hizo falta imaginación. Pero de algo si estoy segura, me gustó. Lo leí tres veces. je.
ResponderSuprimirSalado.
ResponderSuprimirMe encanta el mar, ayer mi padre me sugirió viajar.
Con tus letras, siento que lo hice, en breve.
D.
Hermosa y cálida...Entrada.
ResponderSuprimirQue bueno volviste
:)
Besitos
Ese tipo de magia sólo puede venir del hechizo de una mujer. Afortunadamente.
ResponderSuprimirUn abrazo, Fher. Gran regreso.
La pasión a la orilla del mar... Creo que es inigualable.
ResponderSuprimirUn abrazo.
John W.
El mar... sólo su olor es capaz de hacernos viajar a través del tiempo y del espacio...
ResponderSuprimirMe entusiasma tu regreso... Bienvenido :)
Besos!
¡Embrujo! Es laprimera palabra que me vino a la mente al terminar de leerte, amigo Fher.
ResponderSuprimirBesos
"y al mar le llovió un perfume de mujer"
ResponderSuprimirme inspira esta frase. bravo
un abrazo compañero
Mary
Cuando lo empecé a leer me dio la impresión de que era el mero relato de una situación puntual, sin más ornamentos (lo cual siempre termina siendo interesante de todas formas, por lo que proseguí). Resultó que así lo era, quitando la idea de cotidianidad, claro. EEntonces aparece el elemento fantástico que deja patas arriba todo. Y se abre mi sonrisa alucinada.
ResponderSuprimirMe encantó Fher!!! Que bueno que estés entre estas letras otra vez!
Cariños!
Noto la falta de mi mar, siempre he estado cerca del mar, apenas si me aleje como mucho un mes del mar; y ahora que no lo tengo me falta algo...
ResponderSuprimirPor cierto, me llego el email, joer para el email.
Un saludo y sin prisas por volver al ritmo de la vida.
Por eso no se debe tomar tanto brother, que podría pasarnos como al protagonista de tu relato. ¿Cómo es eso de confundir un cable de alta tensión con Sol? ta' bien que sea flaca, pero ¡no hay que exagerar...!. Un abrazo.
ResponderSuprimirComo siempre genial, aunque, (esto tengo que decirlo jijiji) a juzgar por los comentarios estás varias decenas de puntos más arriba en coeficiente intelectual promedio, Eh Fher? jajaja.
ResponderSuprimirHay amores que son así, duran una noche y mueren al amanecer...no importa el nombre. Un abrazo
ResponderSuprimirTe la encontraste en el puerto y la llevaste...
ResponderSuprimirTe dije que la playa te iba a inspirar...
Un abrazote inmenso!
Y fue el mejor amanecer!!! El único que valió la pena.
ResponderSuprimirMe encantó, como siempre… ya soy redundante.
En fin amigo, un gusto vuelvas y entre olas traigas tus letras que son bellísimas. Un beso grande.
En los Puertos conviven los adioses y los hasta siempre y el mar, aunque lleno de terrenales vivientes, entiende solo de corazones solitarios.
ResponderSuprimirCuéntame tus historias que la espuma ha dejado en tu piel.
besos.
¡Cuántas mujeres son como un amanecer que nos quema con su luz! Un relato de delirio que me gustó mucho. Un fuerte abrazo amigo. y que tengas una feliz reinserción a la vera de la cordillera.
ResponderSuprimirLa deseo de sentir el calor humano.je
ResponderSuprimirBesos y amor
je
fher...
ResponderSuprimiry nos estalló en el cuerpo... y se quemo la piel... y nos quedó cicatrices... que acariciamos... algunos amaneceres!!
precioso y profundo... me llega al alma!!
hermosos días!!!
beso!!!
Qué derroche de imaginación... estalló el amor, de tanto usarlo... me gusta tu perspectiva del deseo.
ResponderSuprimirLamento no disponer de mucho tiempo ultimamente, pero te llevo muy presente, amigo Fher.
Un fuerte abrazo.
Desde el mar te susurraron las sirenas..
ResponderSuprimirclaro que sí.
Un beso
Me recuerda una película argentina que acabo de ver... precioso y sobra decir cuan sensual resulta.
ResponderSuprimirUna pasión que incipiente estalla bajo el embrujo de un amanecer en el mar.
ResponderSuprimirSugerente y subyugante.
Besos.
Me gusta tu relato. Sugestivo y descarnado en la liturgia de una soledad compartida y abandonada sólo por un momento. Astillas de esperanza que se quedaron para siempre en ese muelle donde los pesqueros robaron la imagen de un encuentro fugaz.
ResponderSuprimirQuince días frente al mar, abren las puertas del alma. ¡Bienvenido!
Besos
Sin saberlo me has remontado a mi otro hogar. Los recuerdos del mar, el puerto, la arena, el amor, la vida, llegaron con tu entrada. O tal vez yo fui hasta ellos.
ResponderSuprimirSaludos.
Gabriela.
Hola Amigo!
ResponderSuprimir¿Te dejó solo en la arena y te bronceaste?
¡Qué importa si de su mano el fuego de la pasión los fundió!
Fantástico!!
Un beso
Adriana