Dicen las abuelas que de madrugada el río gime. Gime atragantándose con su memoria sin poder escupir las ausencias que lo habitan. Los navegantes del plata firman con lágrimas la presencia de rostros que ya no saben ni su nombre. Expulsados del paraíso deambulan sumergidos en el agua turbia de una historia que nunca terminará de llegar al mar.
Gracias a la niña que cobija al tiempo entre sus labios, que me insistió en publicar este pequeño recordatorio en un día tan triste para muchos.
Tengo un amigo que en un tiempo solíamos frecuentarnos y divertirnos a más no poder. Una vez se fue de campamento a una playa del sur, yo no puede ir, y cuentan que lo encontraron queriéndose meter a las aguas de un mar embravecido en plena madrugada. A duras penas y después de muchas terapias con médicos y curanderos logró contar balbuceante lo que le sucedió. Dijo que salió a miccionar y que de un bulto de arena salió un humo y que después sólo recordaba que una mujer desde las aguas le pedía auxilio. Nunca volvió a ser el mismo, se ensimisma todo el tiempo, babea, y camina y habla con mucha lentitud.
ResponderSuprimirSeran aquellas lágrimas que se confunden con el río para no dejar huella alguna de tanto dolor.
ResponderSuprimirQue bonito esto y las Abue como siempre, todas unas sabias.
Un abrazote
me has puesto los pelos de punta.
ResponderSuprimirNo al olvido querido Fher.
Escucharemos sus voces siempre que permanezcamos conscientes de nuestra historia.
un abrazo
fher...
ResponderSuprimirel río gime los huesos del espanto... dibuja tal vez sus noches de lápices...
en nosotros queda la herida... prendida como una escarapela de sangre...
tus letras amigo querido...inmensamente tristes y tan necesarias... para no olvidar!
beso!
Pequeño y bello pensamiento.
ResponderSuprimirLa memoria del río es tan extensa que se pierde por pocos en el mar.
Profundo, muy profundo.
Un abrazo Fher.
El río se tragó muchas historias. Esas que nunca podrán ser relatadas. El río guarda en su seno el regusto de la ignominia. Abrazo
ResponderSuprimirHay heridas no vividas que lastiman y que al mismo tiempo nos hacen sentir parte de un todo.
ResponderSuprimirPobres almas y recuerdos... me conduelo hasta del mar, testigo de la ignominia... Quién sabe... quizá hasta este lugar el agua haya arrastrado esas voces que han olvidado su nombre.
Por cierto... Gracias!!
Pensaba en el cielo celeste que nos abrazó hoy, parecía mas celeste que nunca y este día tan gris de lágrimas..
ResponderSuprimirQuizás sean las miradas, y los sueños de quienes sin estar presentes fisicamente, nos acompañan
Como duele..
Un beso Fher
Fher, sabía que alguna musa de este triste día te iba a hacer cosquillas.
ResponderSuprimirExcelente relato, triste, triste nuestra negra histora.
Ni olvido ni perdón, porque algún día se haga algo de verdad con la contaminación de los ríos que nos asfixian hace 34 años.
Cariños!
Un homenaje a todas las almas que se perdieron en el rio. Siempre permanecerán ahi, y en nosotros su recuerdo. Hermoso poema.
ResponderSuprimirBesos.
Un rio habitado de ausencias, un rio que no llega al mar, como esas historias... esta maravilla de escrito evoca en mi mente una nostalgia cargada de adioses que nunca se dijeron...
ResponderSuprimirUn saludo
Impactante y aún en la tristeza el poso de tus palabras imprime belleza.
ResponderSuprimirUn beso.
Hasta el río Duero, llegan los lamentos, hace 34 años, esa herida aun no está cerrada.
ResponderSuprimirUn beso
Es que es el agua que da la vida... Y se la cobra.
ResponderSuprimirUn abrazo.
John W.
llegará un día que veré ese río...y me acordaré de vos
ResponderSuprimirbesos
Es el gemir de las lagrimas del rio cuando llegan al mar, un placer leer tu bonito texto.
ResponderSuprimirque disfrutes el fin de semana.
un abrazo.
El dolor de las heridas es una constante, casi tan punzante como la historia.
ResponderSuprimirQue jamás otros rostros naveguen en las aguas del error.
Sean buenas tus lunas.
No terminará hasta que la justicia llegue hasta donde tenga que llegar, mientras tanto, ellos seguirán allí, esperando que además de no olvidar, además que no suceda nunca más….
ResponderSuprimiresperarán que a todos les llegue su pena, liberando (tal vez) y dándoles un poquito de paz, un poquito.
Abrazo
Querido amigo...Con qué pocas palabras pudiste resumir la triste historia de un día que hay que recordar para que NUNCA MÁS!
ResponderSuprimirLos vuelos de la muerte no pudieron ni con las abuelas, ni las madres, ni los hijos...
A lo mejor, algún día los culpables puedan meterse en ese río y cara a cara, dar las explicaciones que no dan acá...
El peligro de creerse dueños de la vida ajena...
El dolor de haberlo permitido...
Ojalá que tantas lágrimas lleguen al mar, y consuele a esas almas...
Un beso
Adriana
Querido Fher,
ResponderSuprimirme alegra pasar por aquí después de tiempo
y otra vez encontrarme con tus bellos escritos... Quisiera en estos momentos estar cerca al mar.
Te mando un abrazo
y espero que este todo bien por alla.
Tefy.
Fher... nunca mejor expresado como en tus palabras!! genial bravo!!!
ResponderSuprimirTe dejo un beso grande, y cuando quieras allí estan los versos, hacé uso de ellos!